La vida es eso que pasa mientras reclamás Justicia

Con perdón de los admiradores de John Lennon, los protagonistas de estas desventuras también parafraseamos el tantas veces manoseado verso de Beautiful boy, «Life is what happens to you while you’re busy making other plans«. De hecho la ocurrencia «La vida es eso que pasa mientras reclamás Justicia» resume la sensación de que estamos sacrificando tiempo valioso, irrecuperable, desde que empezamos a buscar el amparo de los Estados porteño y nacional contra el accionar dañino de nuestros vecinos de abajo.

En este momento la vida transcurre mientras intentamos reconstruir el recorrido de las tres cédulas de notificación de inicio de demanda por daños y perjuicios. Nuestra abogada las presentó el 3 de agosto pasado en el juzgado que nos tocó en suerte, y éste las remitió a la Dirección General de Notificaciones para que las entregue a los demandados.

Esta dependencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación ofrece en su sitio web un buscador y un formulario de contacto concebidos para rastrear cédulas. La primera herramienta no nos sirve porque exige el ingreso de un «código de barras» que no vemos en las copias de las nuestras. A través de la segunda realizamos dos consultas que fueron contestadas, la primera parcialmente, y la segunda con más datos… pero una parte de esa información no coincide con aquélla de la respuesta anterior.

Porque la notificación a los demandados es condición sine qua non para que un juicio por daños y perjuicios comience realmente, los demandantes inexpertos imaginamos que la Justicia la gestiona con celeridad. Sin embargo se trata de un trámite que se extiende semanas entre la solicitud del turno para presentar la(s) cédula(s) que debe(n) ser entregada(s) y el anuncio formal al juzgado de notificación exitosa o fallida.

La sensación de tiempo detenido –y por lo tanto de vida que pasa por otro lado– aumenta cuando enumeramos las fechas de los primeros movimientos de nuestra demanda: el 18 de junio la presentamos en el juzgado; el 15 de julio se le dio inicio formal; el 3 de agosto presentamos las cédulas de notificación; el 25 de agosto y el 1 de septiembre la Dirección General de Notificaciones contestó las consultas que enviamos un día antes. En otras palabras, mientras contamos dos meses y medio desde que presentamos nuestro caso al juzgado, un mes y medio desde que el juzgado formalizó el inicio de la demanda y hoy justo un mes desde que comenzó el proceso de notificación, entendemos que nuestro expediente volverá a avanzar algún casillero recién cuando la DGN le avise oficialmente al juzgado el resultado de la entrega de nuestras cédulas.

Mientras esperamos esta comunicación, nos acercamos al segundo aniversario de las desventuras que protagonizamos desde el 9 de septiembre de 2019, cuando empezamos a buscar amparo estatal contra el accionar dañino de nuestros vecinos de abajo.

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