Entre tentáculos

La justicia de la Ciudad, como no tiene transferidos muchos delitos, es de menor cuantía y contravencional, básicamente. ¿Quién conoce a alguien que haya resuelto sus problemas en la justicia de la Ciudad? Una de las características es que la mayoría de las causas que se inician se archivan“.

Sin ánimo de provocar una discusión en torno a la intencionalidad política de las declaraciones que Leandro Santoro hizo a fines de 2020 en diálogo con Tiempo Argentino, vale citarlas en tanto coinciden con la impresión que nuestra familia tiene del Ministerio Público Fiscal de la CABA. En la entrevista concedida a Celeste Del Bianco, el legislador del Frente de Todos señaló “la hipertrofia de un aparato que no contiene ningún tipo de solución a los problemas judiciales y jurídicos de la gente ni a las controversias reales“.

Esta idea de desarrollo excesivo y aparatoso encaja con nuestra representación del MPF porteño: un gran pulpo macrocefálico con incontables tentáculos. Nosotros llevamos más de un año lidiando con aquél que se extiende desde la avenida Cabildo al 3000 hacia la zona norte de la ciudad (de ahí el nombre Unidad Fiscal Norte) y con al menos tres apéndices: la llamada Unidad de Intervención Temprana y dos fiscalías PCyF (sigla que distingue los adjetivos Penal, Contravencional y la expresión De faltas): la Nº 6 y la Nº 8.

Créannos: cuesta trabajo llamar y sostener la atención del octópodo. A título ilustrativo, compartimos los siguientes datos cronológicos –vale aclarar– en tiempos de pandemia.

Entre el 26 de marzo y el 6 de mayo de 2020, presentamos cuatro denuncias ante el MPF contra nuestros vecinos de abajo por ruidos molestos y por daño a la propiedad privada. En consonancia con la observación de Santoro en Tiempo Argentino, la Fiscal Cecilia Martha Amil Martín las archivó a todas en disposiciones fechadas una el 14 de abril, dos el 18 del mismo mes y otra el 15 de mayo.

Recién el 28 de agosto nos enteramos de estas resoluciones  y –con perdón de la letanía– recién el 21 de septiembre se nos informó sobre la posibilidad de apelarlas. Lo hicimos el 25 de septiembre, y el 13 de octubre se nos notificó que el Fiscal de Cámara Eduardo Javier Riggi había convalidado una de las disposiciones. En cambio, las otras tres denuncias archivadas fueron restituidas y agrupadas en un solo sumario, nos explicó un relator de la Fiscalía Nº 8 el 24 de noviembre.

La Fiscal Amil Martín también archivó otra denuncia que radicamos el 15 de agosto después de que nuestros vecinos vandalizaran nuestro auto. De esta disposición fechada el 8 de septiembre, nos enteramos el 21 de ese mismo mes, también en respuesta a nuestros (reiterados) pedidos de información.

Son dos las moralejas derivadas de esta experiencia. La primera coincide con la declaración de Santoro sobre la marcada propensión del Ministerio Público Fiscal porteño a archivar causas; la segunda advierte que este pulpo sólo notifica el estado de las denuncias cuando el denunciante lo solicita con insistencia.

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