Esa máquina de triturar

No sonreímos como Carlitos en este fotograma de Tiempos modernos pero nos desplazamos igual de alienados entre los engranajes de una maquinaria similar a la que Chaplin ideó para su sátira de 1936. El aparato que nos chupó a nosotros ostenta el adjetivo judicial, y sus entrañas trituran la osamenta de los ciudadanos rasos –es decir sin contactos influyentes– que nos atrevemos a reclamar amparo y reparación institucional ante daños sufridos a manos de terceros.

La primera persona del plural remite a nuestra familia, y el armatoste aludido emana gases tóxicos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Para limitar las preocupaciones que puedan provocar estas líneas, aclaramos que quedamos atascados a la altura del fuero civil tras algunos amagues de desvío hacia el sector penal.

La burocracia judicial también se asemeja al transformador que Charly García describió en Inconsciente colectivo: “Te pide más y más”, “Te tira atrás”, “te consume lo mejor que tenés»”. A escala personal, hace año y medio engulle el tiempo y el entusiasmo que antes le dedicábamos a actividades placenteras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s